“Tenemos derecho a la memoria, tenemos derecho a la verdad”: María José Pizarro

Por: Johana Rodrìguez

45 días después de dejar las armas y firmar un proceso de paz con el Estado, Carlos Pizarro Leongómez, que contaba con protección del DAS, fue asesinado en un avión. Hoy, después de más de dos décadas no se esclarecen los hechos del crimen.

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Carlos Pizarro Leongómez fue el máximo comandante del M19, movimiento insurgente que luchaba por el cambio de la Constitución Política y una mayor democracia en la República. Sin embargo, después de diálogos con el presidente Virgilio Barco, entregó las armas, se reintegró a la vida civil y empezó la que sería una corta participación política, primero como candidato a la Alcaldía de Bogotá y después a la presidencia de 1990 a 1994.

“Entre todos cambiaremos la historia de Colombia, palabra que sí”

A pesar de que el partido de la Alianza Democrática M-19 contaba con una gran popularidad demostrada en encuestas y en el cariño que la gente demostraba a Pizarro, las amenazas no se hicieron esperar. Por eso, ‘el comandante papito’ como era conocido con su buena apariencia, se convirtió en uno de los hombres más custodiados del país.

Sin embargo, toda la seguridad prestada por el DAS no fue suficiente para que en un avión le quitaran la vida fácilmente.

Pizarro iba rumbo a Barranquilla como parte del programa que desarrollaba en su campaña presidencial, prometiendo, irónicamente: “Ofrecemos algo elemental, simple y sencillo: que la vida no sea asesinada en primavera”

En su momento se logró la neutralización del sicario paramilitar alias ‘Jerry’, gracias a los escoltas. Sin embargo, no se explica qué tipo de control permitiría el ingreso de un arma al avión. Pizarro fue remitido a una clínica, pero horas después murió. Se determinó que una de las órdenes de su asesinato vendría de Carlos Castaño, pero no se esclarecieron más implicados.

“100% de impunidad”

24 años han pasado desde aquel 26 de abril de 1990 en que fue cometido el crimen en contra del líder político y, característico de la justicia colombiana, aún no se tiene certeza de datos relevantes que determinen los autores y por ende, se judicialicen culpables del asesinato.

Ayer, se realizó la exhumación del cuerpo de Carlos Pizarro Leongómez porque aún después de más de dos décadas, según el procurador Sergio Reyes, “surgen nuevos aspectos que hay que analizar, hay una serie de circunstancias que dan lugar a pensar la posibilidad de una colaboración de algunos miembros de fuerzas de seguridad del estado para poder perpetrar el crimen y eso es lo que se está investigando”.

Cabe aclarar que no es que la necropsia y los análisis que se hicieron cuando recién se cometió el asesinato no hayan funcionado. Sin embargo, la idea de determinar la trayectoria de la bala que acabó con la vida de Pizarro, que no concuerda con la historia inicial, infiere que algo en la investigación no está bien, así lo afirmó María José Pizarro, hija del líder asesinado; “estar 24 años después realizando una exhumación es prueba suficiente de que, en su momento, los órganos encargados de la investigación no hicieron lo que tenían que hacer y por estamos exhumando el cadáver de mi padre hoy. Si se hubieran hecho las diligencias como tenían que hacerse, definitivamente no estaríamos ante esta situación, pero bueno, esperamos que esto sirva para poder avanzar en el proceso. Lo que esperamos es que después de 25 años logremos acabar con la impunidad. Nosotros estamos comprometidos con la verdad por eso estamos acompañando el proceso”.

“Yo tengo derecho a la verdad, la sociedad también tiene derecho a la verdad”

Para María José, hay una culpabilidad clara en el hecho: El DAS y el Estado, pues Carlos estaba bajo su cuidado cuando fue asesinado. Para ella, la responsabilidad que tiene el Estado colombiano no es solo con el pasado, sino con el futuro. La vida de Pizarro fue extinguida tan sólo días después de firmar un acuerdo de dejación de armas, un acuerdo de paz, en el que el Estado aseguraba velar por su bienestar, la re integración a la vida civil y la participación política. La misma promesa que ha hecho el actual mandatario frente al proceso de paz que se desarrolla en La Habana.

Ayer, ante los medios, María José Pizarro aseguró que “ha habido toda una intencionalidad por desviar la investigación, en noviembre del año pasado se fundió el arma con la que fue asesinado mi padre, ya habiendo sido declarado crimen de lesa humanidad de un proceso abierto… digamos ha habido una serie de circunstancias, hay pruebas que no coinciden, etc. Que dan prueba de la intención de mantener silenciado el proceso y de no permitir avances concretos en torno a la investigación”.

La verdad, que es el derecho que tenemos como ciudadanos, es lo único que pide María José, que aunque se considera poco optimista frente al caso, sí asegura que luchará hasta las últimas consecuencias por conocer qué fue lo que realmente pasó con su padre.

Son 24 años los que la familia Pizarro ha estado esperando una respuesta del Estado, un culpable, un esclarecimiento del hecho, pero nada ha pasado. Según la hija del ‘comandante’ del M-19, ésta es la primera vez que la Fiscalía tiene una actitud más dispuesta para avanzar en el proceso. “La única persona condenada fue Carlos Castaño y obviamente debe haber una investigación mucho más a fondo”.

El compromiso de los entes investigativos está presente

Según Sergio Reyes, la Fiscalía tiene un compromiso serio con el esclarecimiento del hecho, así también la procuraduría en colaboración con el ente investigativo. Una vez se obtengan los resultados de los análisis, la Fiscalía misma se encargará de darlos a la opinión pública.

“Para quienes tomaron la decisión de asesinar a mi padre, les va a costar esta decisión y eso es lo que nosotros esperamos de una manera respetuosa, de una manera digna, porque mi padre fue una persona digna y nosotros no podemos estar por debajo de la figura que fue él”, puntualizó María José Pizarro, quien encuentra en este acto de exhumación y análisis, una esperanza para terminar de una vez por todas con la intención que hay de seguir desviando la investigación.

Ayer, una vez más, se recordó el grito de los seguidores de Carlos, quienes el día de su muerte en multitud se movilizaron por la Carrera Séptima hasta la plaza de Bolívar proclamando: “Comandante Pizarro. ¿Hasta cuándo? Hasta siempre”.

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